San Lorenzo de Cardassar . Hoy en día alberga un pequeño
museo, y desde su planta superior ofrece unas vistas espectaculares sobre la
costa.
Se trata de una torre única en Mallorca porque su diseño es
totalmente particular. Es de planta cuadrada. La altura desde la terraza hasta
la base del foso es de 9 metros. Se halla a 35 metros sobre nivel del mar. Es
más bien un pequeño castillo que una torre. Se trata de una fortaleza
firmemente construida que desborda gran cantidad de robustez. Los muros son
ataludados.
Toda ella se encuentra rodeada por un foso que se excavó
sobre la misma roca y que tiene los ángulos redondeados para una mejor defensa.
Presenta una profundidad de 2'4 metros. La anchura es de 6 metros. En el
interior del foso y orientado hacia el levante se encuentra un aljibe de tamaño
considerable y que es una obra posterior a la torre.
Se accedía a la torre por un puente levadizo que servía de
puerta al mismo tiempo cuando se alzaba. El puente tenía una anchura de 1'1
metros y una longitud de 3'35. Se accionaba desde el interior de la torre por
medio de un torno. Es de fábrica de sillería. En la planta baja se instalaban
las dependencias para la tropa y una chimenea y cocina. La anchura de los muros
en la zona baja de la torre es de 2 metros. Su interior presenta una superficie
ligeramente superior a los 30 metros La puerta de acceso mide 1'9 metros de
altura y 0'8 metros de anchura.
La escalera de caracol por la que se accede a la terraza
superior presenta 25 escalones. La salida a la terraza se halla protegida por
una garita. La terraza presenta un suelo con losas de piedra capaces de soportar
los movimientos bruscos de la artillería.
La terraza presenta una superficie de 64 m2. Queda rodeada
por un parapeto que permite la abertura de 8 cañoneras.
Desde la época islámica Sant Llorenç des Cardassar estaba
englobado entre el "juz de Manaqur" que se había asignado a Nuno
Sanç, conde del Rosellón y de la Cerdaña, a raíz del reparto de las tierras de
Mallorca cuando se estableció la Reconquista de la Isla a los musulmanes.
Y una vez hubo fallecido, todas sus
tierras pasaron a manos del rey de Aragón Jaime I el Conquistador.
A principios del siglo XV se documentan una serie de ataques
de naves extranjeras, frecuentemente los moros, a la zona de la Punta de
N'Amer. Pero las especiales características de la zona, con abundancia de
recónditas calas, hacia difícil una vigilancia efectiva de la zona sin la
presencia de una buena y estratégica torre.
Según Ángel Aparicio i Pascual, " en 1585, el virrey
Vic realizó una inspección de carácter general para comprobar el estado general de de defensa de la isla. Para
cubrir la ausencia de seguridad mandó construir torres y atalayas a lo largo de
toda la costa Mallorquina... en lo que respecta a este paraje - la Punta de
N'Amer - estableció claramente la necesidad de construir una torre y así lo
consignó en su informe.”, pág. 12 en "La Fortaleza de la Punta de
N'Amer".
En 1617 se estableció un acuerdo por el cual el Gran i
General Consell se ocupaba de la mitad de los gastos de construcción de la
torre, siendo uno de los cuartos restantes aportación del propietario de los
terrenos y el cuarto restante lo aportaba el Ayuntamiento de la capital del
municipio.
Pero no es hasta 1693 en que los documentos refieren que la
torre debió ser comenzada a construir y finalizada en 1696. Queda documentado
que los jurados de Mallorca aprobaron que la construcción quedaba finalizada y
que se trataba de una torre que protegía a 800 personas que vivían en Son
Servera.
La fortaleza se artillero con dos piezas de cañón de bronce.
Además poseía 6 espingardas y 6 mosquetones y la pólvora necesaria para los
disparos. La regentaban 3 guardias que nunca podían abandonar la guardia
permanente de la zona. Hasta incluso se les comunicó en 1775 que el abandono de
la fortaleza supondría la pena de muerte.
La fortaleza recibió en 1708 soldados de refuerzo para
asegurar la zona contra los posibles ataques de los ingleses que habían
conquistado la isla de Menorca y suponían un peligro por su proximidad. La
creación del Cuerpo de Ingenieros en 1711 hizo que se elaborase una descripción
del estado de las torres, atalayas, castillos, baterías y otros edificios con
el fin de establecer un presupuesto para su restauración.
En este contexto la torre del a Punta de n'Amer aparece
descrita como " Castillo de la Punta de N’Amer " indicando que se
trata de una torre cuadrada rodeada por un foso y que enlaza con la cala de
Manacor y las puntas del Port Vell de Son Servera.
La situación de las antiguas piezas de artillería, dos, es
descrita como en buen estado. Apunta la necesidad de establecer una buena cisterna pues el suministro de agua se
realiza excesivamente alejado de la torre. Es una torre de defensa del siglo
XVII que se encuentra catalogada como bien de interés cultural. En 1825 su
armamento era de 3 cañones todos de hierro. No era una torre de señales.
NON NOBIS DOMINE NON NOBIS SED NOMINI TUO DA GLORIAM