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jueves, 6 de febrero de 2020

QUINTA INVESTIDURA AÑO 2019


Una vez más en este año del Señor, hemos podido contemplar como Dios ha tenido a bien la incorporación de 9 caballeros más a sus filas, las de la Blanca Milicia de Cristo. No es tarea fácil, pues la incredulidad de la sociedad es muy grande, muchos son aquellos que no creen en Dios porque no lo ven, aunque no son conscientes de que tampoco ven el viento, el frío, el calor, pero si que para ellos existe porque lo sienten, pero no sienten a Dios porque cierran los receptores de su ser para recibirlo, y Dios no entra en ti sin ser invitado.




Hace poco vivimos una investidura en Madrid y, junto con esta última, hemos comprobado el elevado nivel de preparación de los postulantes y sargentos, confirmando tal extremo en cada investidura a la que tenemos el placer de asistir.








Queridos hermanos Monseñor Ernesto Iriarte, Ramón Sánchez, Antonio Navas, José Porcel, Miguel Molina, José Antonio Bizcocho, Jaime Ull, Francisco Mauri y María Liliana, enhorabuena por vuestros nombramientos como Caballeros/Damas de la Blanca Milicia de Cristo. Debéis saber que este camino que libre y conscientemente habéis elegido tomar, os acerca más a Dios, pero que ello tiene unas consecuencias contra las que tendréis que luchar una vez las tengáis asumidas, pues cuanto mayor es nuestra cercanía al Padre, mayor y abundantes serán los ataques del enemigo, cada vez más sutiles pues al acercarnos más a Dios, aumenta nuestra visión espiritual y detectamos con mayor facilidad las estrategias que emplea el enemigo. No frenéis ante ninguna de esos ataques, no caigáis en ninguna de las trampas que os ponga el enemigo y, la manera más sencilla de conseguirlo es luchar por ser cada día mejor que ayer, seguir cada día con mayor exactitud los pasos que nuestro Padre nos indica en su Palabra.






Mis queridos hermanos, id y dad ejemplo de lo que es ser templario, que por donde paséis crezcan las flores, los campos den frutos y la Palabra se manifieste con el ejemplo vivo de los soldados que la defienden y predican, que sois vosotros mis hermanos, los Pobres Caballeros de la Blanca Milicia de Cristo. La dignidad no va en la blanca capa que representa la pureza y la roja cruz que representa la sangre de Cristo, la dignidad va con vuestra lucha diaria y constante por ser merecedores de mostrar esa pureza, esa élite del cristianismo que debéis ser, pero sobre todo, ser dignos con vuestro sacrificio, reconociendo que precisamente el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo por nosotros fue mucho mayor por nosotros y que, la sangre que derramó por todos y cada uno de sus hijos, siempre será más abundante que la que nosotros podamos derramar por él.










Estáis al servicio de Dios, eso implica decir no a todo lo terrenal, hacedlo con Fé pues no perderéis un trabajo ni una familia por ello, mas Dios se encargará de que todo aquello que pospones para servirle a Él no solo permanezca, sino que se enriquezca y que, al regresar tras cumplir nuestro cometido no solo esté ahí donde lo dejamos, sino que estará repleto de bendiciones y guardado por los ángeles durante nuestra ausencia.





Esta investidura se ha realizado en un día muy especial, pues antes de iniciar la ceremonia, Dios nos ha regalado unos momentos maravillosos, donde Monseñor, Obispo de Perú ha nombrado Diácono a nuestro Gran Maestre y Sacerdote a nuestro hermano Emilio Soto, ambos tras pasar unas duras pruebas de conocimientos de años en un tiempo muy corto, lo que les ha exigido decir no a todo para centrarse en el llamado que Dios les indicó, una prueba más del sacrificio que supone servir a Dios, pero que, no dudéis ni por un instante de que la recompensa es mucho mayor que nuestro esfuerzo, lo cual hace que siempre merezca la pena entregar tu ser al servicio de nuestro Creador.




Fraternal Triple Abrazo Templario mis Herman@s.

NON NOBIS DOMINE NON NOBIS SED NOMINI TUO DA GLORIAM